317 muertes por el calor en Euskadi: ¿Estamos preparados para el verano extremo?
El calor extremo ha dejado ya más de 300 fallecimientos en Euskadi solo en verano. La semana pasada, 21 personas más perdieron la vida por causas relacionadas con las altas temperaturas. Es un dato que no podemos ignorar y que pone en duda nuestra preparación ante olas de calor cada vez más frecuentes y peligrosas.
Estos muertos, en su mayoría mayores de 75 años, reflejan cómo las altas temperaturas afectan especialmente a los más vulnerables. La gente mayor, que vive sola o con poca ayuda, corre un riesgo mayor cuando el termómetro se dispara. La realidad es que estas muertes son una llamada de atención para todos, especialmente para quienes cuidan de sus seres queridos o trabajan en el sector sanitario.
El impacto en la vida cotidiana es claro: hospitales saturados, familias en alerta y una sensación de inseguridad que crece. La ola de calor no solo apaga vidas, también nos deja sin energía y con miedo ante lo que puede venir. La crisis climática está aquí, y Euskadi no es la excepción. La gente mayor y quienes trabajan al aire libre son los primeros en sentirlo en su piel.
Para los ciudadanos, esto significa estar más atentos, cuidarse más y no subestimar las advertencias. Es fundamental mantenerse hidratados, evitar el sol en las horas más calurosas y buscar lugares frescos. También, las administraciones deben reforzar los servicios de emergencia y campañas de concienciación para proteger a quienes más lo necesitan.
Lo que puede pasar ahora es que si no tomamos medidas, estas cifras seguirán aumentando. La responsabilidad recae en todos: en las instituciones, en las familias y en cada uno de nosotros. Es hora de actuar, de preparar mejor nuestros recursos y de cuidar más a los que están en riesgo. Solo así podremos reducir el impacto de olas de calor que parecen volver cada verano con más intensidad.