Aburto se despide en Begoña con un aurresku lleno de gratitud y un llamamiento a la política
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, dice adiós a su etapa como regidor con un acto que simboliza más que nunca la necesidad de unidad en la política local. Tras 12 años en el cargo, dedicó su último aurresku a la ciudadanía, en un mensaje claro: la política debe ser un espacio de encuentro, respeto y convivencia.
Este momento no solo es simbólico para Aburto, sino que refleja una realidad más profunda: la desafección y la necesidad de volver a confiar en la política como herramienta de diálogo y solución de problemas cotidianos. La festividad de Begoña sirvió como escenario para recordar que la política no puede quedar en la sombra, sino que debe volver a ser un lugar donde todos podamos sentir que nuestras voces cuentan.
Para los ciudadanos, esto implica que la política local puede y debe ser un instrumento para mejorar su día a día, especialmente en tiempos de crisis, enfermedad o exclusión social. La llamada del alcalde a recuperar ese espacio de encuentro apunta a que todos podemos exigir mayor cercanía y compromiso a quienes nos gobiernan.
¿Qué debería hacer ahora la ciudadanía? Participar más en la vida política, exigir transparencia y cercanía a sus representantes, y no aceptar que los problemas se queden en palabras. La recuperación de la política como espacio de convivencia empieza por cada uno, y los próximos meses serán clave para ver si se impulsa un cambio real.
Este acto también deja una lección para quienes toman decisiones: la gestión debe estar al servicio de las personas, y en momentos clave, como las festividades, el compromiso y el respeto deben ser la prioridad. Solo así, Bilbao podrá seguir siendo una ciudad que evoluciona, con presente y futuro, para todos sus vecinos.