Así afectó la Guerra Civil a nuestras familias: 26 fotos desconocidas en Las Encartaciones
¿Sabías que muchas de las heridas de la Guerra Civil siguen sin mostrarse a simple vista? Este sábado, en el Museo de Las Encartaciones, se presentan 26 fotografías inéditas que muestran cómo quedó nuestro territorio en 1937. Son imágenes que revelan la ocupación de los pueblos por las fuerzas nacionales y que nunca antes habíamos visto en su totalidad.
Estas fotos, tomadas en su mayoría por el bando vencedor, nos muestran el daño y la destrucción en localidades como Balmaseda, Sestao o Gueñes. Muchas de estas imágenes permanecían ocultas en archivos y ahora salen a la luz para que entendamos mejor el peso de esa historia en nuestro día a día. No son solo recuerdos, sino un espejo de las heridas abiertas en nuestra memoria colectiva.
¿Qué significa esto para quienes vivimos aquí? Nos recuerda que la historia no es solo pasado, sino que influye en nuestra forma de pensar y en cómo afrontamos los conflictos actuales. La represión, la destrucción y la resistencia marcaron a generaciones enteras y todavía sentimos sus secuelas en nuestras calles y en nuestras familias.
Para los afectados, familiares y vecinos, es fundamental conocer y entender estos hechos. La historia no debe repetirse, y visibilizarla ayuda a evitar que el olvido vuelva a poner en riesgo la paz y la convivencia. Además, el sábado habrá ponencias y un recorrido por puntos estratégicos que nos ayudan a comprender mejor esa época y su impacto en nuestra zona.
Lo que podemos hacer ahora es participar en estos eventos, preguntar, aprender y transmitir esa memoria a las nuevas generaciones. Solo así podremos entender de dónde venimos y qué debemos evitar para que la historia no vuelva a divivirnos. La historia de Las Encartaciones merece ser vista, recordada y analizada con la honestidad que merece.
El futuro pasa por reconocer nuestro pasado y aprender de él. Los afectados, familiares y toda la ciudadanía, tienen la oportunidad de acercarse, entender y mantener viva esa memoria. La historia no solo la cuentan los libros, también la vivimos en nuestras calles y en nuestro día a día. Es hora de que todos participemos en ese proceso de reflexión y reparación.