VITORIA, 17 de noviembre.
En un ambiente tenso, pacientes de la clínica Askabide en Vitoria-Gasteiz han denunciado este lunes las "coacciones, intimidaciones y señalamientos" que sufrieron por parte de un grupo de manifestantes antiabortistas. Estas protestas tuvieron lugar frente al centro médico, que ofrece servicios de interrupción voluntaria del embarazo, entre septiembre y noviembre de 2022.
El juzgado de lo penal número 1 de la ciudad ha iniciado el juicio contra 21 individuos vinculados a estas concentraciones antiabortistas, un caso que ha despertado un gran interés social. Se argumenta que estas reuniones obstaculizaron el derecho de las mujeres a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo, así como la labor de los profesionales de la clínica.
La Fiscalía ha solicitado para cada uno de los acusados una pena de cinco meses de prisión por coacciones, con la posibilidad de realizar 100 días de trabajos comunitarios como alternativa. Además, la clínica afectada ha interpuesto una demanda reclamando un total de 20.000 euros por los daños sufridos.
En respuesta, la defensa aboga por la absolución de los acusados, argumentando que las concentraciones se limitaron a rezos y a la exhibición de pancartas, amparados en su "libertad de expresión".
La primera jornada del juicio se centró en la declaración de 17 testigos, incluyendo a dos pacientes que visitaron la clínica durante las protestas. Ambas relataron haber sido objeto de coacciones e intimidaciones, señalando que los manifestantes, con sus carteles y rezos, les provocaron incomodidad en un momento ya de por sí difícil. Una de ellas compartió su experiencia sobre cómo se sintió "supernerviosa" y decidió no regresar a la clínica tras su visita.
La otra paciente también expresó su desasosiego al ver a los manifestantes rezando y mostrando lemas. Aunque no la acosaron directamente, señaló que la presencia de aquellos en la entrada de la clínica creaba un ambiente poco propicio en una situación tan crítica como la interrupción de un embarazo.
El gerente de la clínica, por su parte, subrayó la "coacción constante" que ejercían los manifestantes, afirmando que su objetivo era "amedrentar" tanto a los pacientes como a los trabajadores del lugar. Describió cómo las concentraciones se realizaban de manera organizada y prolongada, con el propósito de generar un clima de presión.
Los testimonios detallaron cómo los acusados portaban carteles con lemas como '40 días por la vida' y cómo sus rezos resonaban en el interior de la clínica, creando un ambiente angustiante. El gerente también mencionó que varios pacientes decidieron cancelar sus citas debido a la incomodidad que les generaba la presencia de los manifestantes.
Además, compartió un episodio en el cual una mujer salió llorando de la clínica tras encontrarse con los manifestantes, lo que a su vez desató una ola de ansiedad entre los trabajadores. Resaltó la importancia de permitir que las mujeres accedan a la atención médica en un entorno seguro y empático.
Después de que la clínica presentara sus denuncias, se emitieron ordenes de alejamiento que restringieron la ubicación de los antiabortistas, quienes ahora se agrupan en una plaza cercana, lo que, según el gerente, ha resultado en un ambiente más pacífico tanto para los pacientes como para los empleados.
Una extrabajadora de la clínica relató que se sintió juzgada en su labor y tuvo que modificar su rutina diaria para evitar ser reconocida, enfatizando el impacto emocional de las manifestaciones en pacientes que ya están enfrentando decisiones difíciles.
Al mismo tiempo, otro testimonio de una trabajadora expresó el efecto desestabilizador que estas concentraciones han tenido en la experiencia de las pacientes, quienes, en momentos tan críticos, no deberían tener que lidiar también con el juicio social implícito en las miradas de los manifestantes.
Agentes de la Policía Local de Vitoria-Gasteiz y de la Ertzaintza también comparecieron en el juicio, señalando que las concentraciones, aunque pacíficas, generaban un ambiente de incomodidad. Algunos agentes reconocieron que no se produjeron enfrentamientos, mientras que otros opinaron que la mera presencia de los manifestantes constituía una forma de coacción.
El juicio continuará el martes con la proyección de un video presentado por la defensa, capturado durante las concentraciones, junto con el interrogatorio de los 21 acusados. Se espera que las conclusiones finales se presenten el jueves, dejando el caso listo para sentencia.
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