El grupo vasco adquirirá la ex-Ibermática de Ayesa, mientras el nuevo lugar de su sede está por definir.
San Sebastián, 4 de diciembre. El gobierno vasco ha dado un paso significativo hacia la consolidación de un consorcio regional, liderado por el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi. Este consorcio, que incluye a la Fundación BBK y Kutxabank, se encuentra en la recta final de la adquisición de la división de tecnología de la ingeniería Ayesa, una compra que abarca a Ibermática y sus oficinas en San Sebastián y Zamudio (Bizkaia). Sin embargo, la ubicación de la sede definitiva todavía está en el aire.
Durante su intervención en el foro 'Gipuzkoa al día', organizado por Diario Vasco y Telefónica, Jauregi destacó la fluidez de las relaciones entre el consorcio y José Luis Manzanares Abasolo, uno de los accionistas clave de Ibermática. Esta dinámica es crucial para la negociación actual y el futuro de la empresa en la región.
El consejero subrayó que la adquisición propuesta va más allá de lo que Ayesa IT ha representado hasta ahora. Esta división, bajo la dirección de Manzanares Abasolo, ha mostrado un notable éxito y una conexión especial con la comunidad local, teniendo en cuenta que su madre proviene de Bilbao.
Jauregi mencionó que ha habido diálogo constante sobre el futuro de la empresa, explorando opciones que van desde mantener la estructura actual hasta posibles cambios que incluyan nuevos socios. La claridad sobre este futuro se espera que surja en las próximas semanas.
El proceso de negociación ha sido descrito por Jauregi como uno donde el consorcio vasco ha conseguido armar una propuesta atractiva, incluso frente a competidores de gran renombre. Además, el consorcio sigue abierto a la incorporación de más socios, lo que podría fortalecer aún más su posición.
Por otro lado, el consejero resaltó la importancia del arraigo industrial para el Gobierno Vasco. Avanzó que hay tres pilares fundamentales para el desarrollo industrial: la industria misma, el sector financiero y la investigación científica.
Para finales de diciembre, se espera que se concrete un pacto preliminar entre los socios, aunque este puede sufrir modificaciones. El financiamiento ya está asegurado, con BBK e Indar-Kutxabank aportando 100 millones cada uno, y el Gobierno Vasco actuando como un elemento adicional que puede atraer más socios si fuera necesario.
En cuanto a la ausencia de socios guipuzcoanos como la Fundación Kutxa, Jauregi dejó la puerta abierta a su posible inclusión, enfatizando la importancia de una colaboración amplia en esta iniciativa que tiene tanto impacto en Donostia y Gipuzkoa.
A medida que se define el futuro de Ayesa, la decisión sobre su sede aún está pendiente, y Jauregi ha indicado que será su consorcio quien determine esta cuestión en función de los accionistas que se sumen al proyecto.
Finalmente, en lo que respecta a posibles inversores extranjeros, el consejero reafirmó la intención del Gobierno Vasco de mantener los centros de decisión en Euskadi. Esto implica que, aunque la llegada de fondos internacionales puede ser positiva, el control tiene que permanecer local para asegurar que los intereses de la región se mantengan vigentes.
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