Fiscalía persiste en solicitar 22 años de prisión para docente por intentar sobornar a menores por actos sexuales.
SAN SEBASTIÁN, 25 de marzo.
La Fiscalía ha reiterado su exigencia de 22 años de prisión para un docente de un instituto en Irun, actualmente siendo juzgado en la Audiencia de Gipuzkoa. El profesor es acusado de intentar obtener favores sexuales a cambio de dinero de tres alumnas menores durante el año escolar 2023-2024. La Fiscalía considera que la gravedad de las acusaciones está bien respaldada por las pruebas presentadas.
El juicio se ha cerrado tras la segunda jornada de audiencias, donde se presentaron los alegatos finales de ambas partes. En esta sesión, se tomaron declaraciones a puerta cerrada de dos de las víctimas y de dos maestras que actuaron como testigos a favor de la defensa, así como del propio acusado.
La intervención del acusado tuvo que realizarse también a puerta cerrada, ya que mencionó en repetidas ocasiones los nombres de las menores, a pesar de las advertencias de la magistrada María José Barbarin, presidenta de la Audiencia.
Fuera de los juzgados, nuevamente se congregaron exalumnas del imputado de otro centro educativo de Gipuzkoa junto con miembros de la asamblea feminista de Oiartzun, mostrando su apoyo y solidaridad con las víctimas.
Las docentes que testificaron en defensa del acusado apuntaron que era "notorio" que algunas alumnas esperaban cerca de él, asemejándolas a "gaviotas en la playa", lo que resultaba incómodo. Aseguraron que las menores competían entre sí para llamar su atención. Una de ellas mencionó que las alumnas eran "muy familiares con el lenguaje sexual" y repetían la frase 'sugar daddy', que había tomado fuerza en su entorno.
Sin embargo, recalcaron que de haber notado conductas inusuales, lo habrían reportado a la dirección del instituto. Después de examinar un pantallazo de una conversación entre el acusado y una de las alumnas sobre la búsqueda de una 'sugar baby', admitieron que, de haber estado al tanto de dicha comunicación antes, lo habrían informado a la dirección escolar.
El acusado defendió su posición argumentando que en cualquier colegio siempre hay alumnas que intentan ser el centro de atención. Aseguró temer cada vez que una alumna le decía que era "la elegida", describiendo a algunas de ellas como "más atrevidas", que se comportaban de manera provocativa. Mencionó que sus problemas comenzaron cuando se involucró con estas alumnas, que no eran seleccionadas por él, sino que se auto-designaban como "elegidas".
Además, reveló que creó un perfil en Instagram bajo un seudónimo, después de eliminar otros con muchos seguidores, ya que intuía que la administración educativa estaba tras él. Aportó que la cantidad de seguidores aumentó dramáticamente después de dar su perfil a una alumna, especialmente de cuentas de estudiantes o perfiles falsos con contenido erótico.
Describió una interacción en la que le pedían fotografías y le preguntaban si iba a mantener relaciones con sus hijas. Ante la insistencia, él dijo que sí, creando una atmósfera que normalizaba estas interacciones. También mencionó que recibió propuestas de alumnas a cambio de objetos, incluyendo una chaqueta que costaba solo 30 euros.
En su última palabra, reiteró que se siente en situaciones "muy particulares" donde su presencia parece desdibujar la línea entre una relación profesional y una amistad, pues las alumnas a menudo se abre a él. Reconoció que pudo haber cometido errores, pero se sinceró acerca de los desafíos que ha enfrentado y cómo los estudiantes han sido su único apoyo en esta difícil situación.
El fiscal Jorge Bermúdez, al finalizar su exposición, reafirmó la solidez de las pruebas en las que se basa su acusación por delitos de índole sexual en contra de menores. Destacó que se dispone de capturas de conversaciones que fueron eliminadas por el acusado, y que las víctimas fueron consistentemente coincidentes en sus testimonios, lo cual altera la presunción de inocencia del procesado. Destacó la vulnerabilidad de las menores, quienes se encontraban en un aula de diversificación curricular.
Bermúdez comentó que, además de ser menores, estas chicas son especialmente susceptibles, ya que la conducta del profesor quebranta notablemente la relación habitual entre educador y alumno. Subrayó que el acusado les envió un correo desde su cuenta profesional advirtiendo de posibles acciones legales si las conversaciones se hacían públicas, algo que pudo haber evitado la evidencia presentada por las víctimas.
La defensa del educador solicita su absolución, argumentando que su error fue ser amigo y cercano a sus alumnas de tan solo 13, 14 y 15 años. El abogado argumentó que la relación del acusado con las estudiantes no era delictiva, y aunque puede tener un enfoque infantil, no actúa con malicia, afirmando que ha recibido buenas valoraciones de los alumnos. Solicitó que este juicio no resulte en una de las sentencias más injustas en la historia de la Audiencia de Gipuzkoa.