Gobierno Vasco advierte sobre el aumento de adicciones en jóvenes en situaciones de vulnerabilidad extrema.
VITORIA, 2 de enero.
Recientemente, el Gobierno Vasco ha constatado un aumento preocupante en los patrones de consumo problemático de sustancias entre jóvenes que se encuentran en situaciones de exclusión extrema, esto a partir de los resultados del programa ERDU, diseñado para ofrecer apoyo intensivo a casi 500 personas que viven en la calle o que acceden a recursos comunitarios.
El Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico ha hecho público un informe sobre el programa ERDU, que se ha convertido en un recurso crucial para la atención de personas con adicciones que atraviesan una alta vulnerabilidad social en Euskadi.
Este informe destaca la efectividad del modelo implementado durante la pandemia, revelando que anualmente alrededor de 500 individuos en condiciones de exclusión severa reciben este tipo de acompañamiento tanto en espacios públicos como en centros comunitarios, según se ha informado en un comunicado oficial.
El perfil de los usuarios de ERDU en 2025 muestra una complejidad notable: la mayoría (86%) carece de hogar adecuado y presenta trayectorias de consumo profundamente arraigadas, junto con problemas significativos de salud mental.
Los hallazgos de este año indican que el 89,01% de las personas atendidas aún luchan con adicciones activas y más de la mitad (53,02%) presentan patología dual, lo que reafirma la interconexión entre salud mental y adicciones que se había documentado en evaluaciones previas.
En términos de sustancias, la pregabalina, un medicamento utilizado para tratar diversas afecciones del sistema nervioso, se encuentra presente en más de la mitad de los casos, seguida por el alcohol, cannabis, cocaína y heroína.
Durante el año 2025, ERDU ha brindado su apoyo a 464 personas distribuidas por los tres territorios históricos, manteniendo su nivel de atención alrededor de las cinco centenares que ha registrado desde el inicio completo del programa.
El informe resalta la eficacia de la intervención comunitaria, evidenciando que en aproximadamente el 80% de los casos se logran los objetivos establecidos, que incluyen mejoras en la salud, reducción en el consumo y acceso a servicios básicos. Además, la población de nacionalidad extranjera, que constituye una gran parte de los beneficiarios, presenta tasas de finalización exitosa aún más altas.
El impacto positivo del programa se observa también en la mejora del acceso a derechos fundamentales. A medida que avanza el proceso de acompañamiento, se reduce notablemente el porcentaje de personas con consumos activos y aumenta el número de quienes logran empadronarse y acceder a una fuente de ingresos estable, así como a recursos residenciales y servicios de salud.
ERDU se define como un programa comunitario especializado que proporciona atención sanitaria y social de proximidad. Sus equipos se desplazan a los lugares donde se encuentra la población más vulnerable: calles, albergues, centros de día, comedores sociales, y más.
Este programa funciona como un puente entre los sistemas de salud y servicios sociales, promoviendo una mejor coordinación con servicios municipales, centros de salud mental, agencias de adicciones y organizaciones del tercer sector, garantizando así la continuidad de la atención y el ejercicio de derechos por parte de las personas más desfavorecidas.
La intervención está estructurada en tres ejes principales: la conexión con el sistema social y sanitario, facilitando el acceso a prestaciones, empadronamiento y recursos; la atención psicológica y de salud, y el acompañamiento social intensivo que se enfoca en trabajar la comunidad en torno a cada persona.
El informe de 2025 revela que la mayoría de los beneficiarios son hombres (92%), aunque la participación de mujeres en situaciones de alta vulnerabilidad sigue siendo un área prioritaria de intervención (8%). Las edades más representadas en el programa son entre 18 y 35 años, lo que indica una tendencia creciente entre los jóvenes con problemas de consumo en contextos de exclusión.
Además, un número significativo de los atendidos tiene nacionalidad extranjera. Este aspecto implica desafíos adicionales relacionados con situación migratoria irregular, barreras idiomáticas y falta de redes de apoyo, los cuales son abordados a través de una colaboración con otros programas específicos.
De cara al futuro, el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico proyecta consolidar y fortalecer el programa ERDU en 2026, manteniendo una inversión de alrededor de 300.000 euros anuales y ajustando la estructura de los equipos para atender mejor las demandas detectadas en 2025, tanto en términos de cobertura geográfica como de colaboración con otros servicios.
ERDU-Intervención de Proximidad en Adicciones es una iniciativa del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, que colabora con diversas organizaciones, como la Asociación Guipuzcoana de Investigación y Prevención del Abuso de las Drogas (Agipad), la Fundación Etorkintza y otras en Bizkaia y Álava.
Este programa se originó durante la crisis de la Covid-19 para abordar situaciones de riesgo relacionadas con las adicciones y forma parte de la Estrategia de Atención Sociosanitaria de Euskadi, financiado a través del fondo Inor Atzean Utzi Gabe.
La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, ha subrayado que este programa “es fundamental dentro de la red de atención social y sanitaria”, ya que “llega a donde otros no pueden y acompaña a aquellos que, de otro modo, quedarían fuera de todos los sistemas, fomentando así una comunidad inclusiva”.
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