La mitad de las empresas vascas anticipa estabilidad económica para el inicio de 2026, mientras que casi un 41% prevé un deterioro.
El panorama económico en Euskadi para el primer trimestre de 2026 se presenta con matices de incertidumbre, según revela la última encuesta de Confianza Empresarial realizada por Laboral Kutxa. Con un 51% de las empresas anticipando que la situación económica se mantendrá estable, se evidencia una lejanía del optimismo, ya que el 40,8% prevé un deterioro en comparación con el trimestre actual, y solo un modesto 8,2% mantiene la esperanza de una mejora.
El Índice de Confianza se ha situado en 56,5, un incremento respecto al 53,6 del trimestre previo, lo que sugiere que, a pesar de las tensiones económicas, existe una ligera tendencia hacia una percepción más positiva entre los empresarios, aunque todavía en un marco de precaución.
La encuesta, que sondeó a 400 empresas vascas entre el 7 y el 12 de noviembre, refleja una perspectiva en gran medida conservadora. Entre los encuestados, el 27,5% se muestra optimista respecto a un aumento en la facturación, mientras que un 58,9% considera que esta se mantendrá igual, frente a un 13,6% que prevé una caída en sus ingresos.
Cuando se examina la actividad económica del primer trimestre de 2026, el 22,5% de los empresarios espera un crecimiento, aunque un 19,1% teme un retroceso, dejando al 58,4% convencido de que todo continuará como hasta ahora.
Los datos de Laboral Kutxa también ponen sobre la mesa la estabilidad en las cantidades vendidas y un probable aumento en los precios, lo cual puede tener repercusiones en las decisiones empresariales. Un 29,7% de los encuestados confía en ver un incremento en el volumen de pedidos, mientras que el 14,1% prevé un descenso, dejando a un 56,2% convencido de que no habrá cambios significativos.
En lo que respecta a los precios, la opinión está dividida, con un 47% anticipando una subida y un 49,8% esperando que se mantengan estables. Por otro lado, la rentabilidad también genera inquietud, ya que un abrumador 82,7% de las respuestas se agrupa en las categorías de "inferior" e "igual", con solo un 17,3% optimista sobre mayores rendimientos.
En términos de inversión, un 20,3% de las empresas planean aumentar sus gastos, mientras que el 11,4% cree que disminuirán. El 68,3% se inclina hacia una continuidad en sus niveles de inversión actuales.
En el ámbito del empleo, un 84,2% de las empresas no prevé cambios en sus plantillas, con un 11,4% esperando ampliaciones y un 4,5% considerando reducciones, lo que refleja un enfoque cauteloso hacia el futuro.
Al considerar los indicadores del Índice de Confianza, Laboral Kutxa comprueba que este se encuentra por encima de 50, situando a Euskadi en una fase de expansión. No obstante, esta cifra se mantiene en un contexto de optimismo moderado en comparación con los datos de la Eurozona y del conjunto del Estado.
En lo que concierne a las exportaciones, el 31,9% de los encuestados considera que han mejorado en el último año, mientras que un 14,3% siente que han empeorado, percibiendo un 53,8% que las ventas exteriores se han mantenido constantes.
Por otro lado, la inversión en innovación se encuentra en niveles mínimos para un 62,1% de las empresas, que destinan menos del 1% de sus ingresos a iniciativas de I+D, en contraste con el 17,9% que invierte más de un 5% en este ámbito.
El plazo de cobro a clientes, según el 79,2% de los encuestados, se ha mantenido constante, mientras que un 15,8% ha experimentado un incremento en sus plazos, dejando únicamente un 5,0% de empresas con plazos reducidos.
Finalmente, respecto al acceso a la financiación bancaria, un 80,2% de los encuestados afirma que no ha habido cambios significativos en el último año, mientras que un 13,1% considera que ha mejorado y un 6,7% opina lo contrario. Este escenario pone de manifiesto la necesidad de seguir atentos a las dinámicas del entorno económico y financiero para el futuro inmediato.
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