La pobreza real en Euskadi alcanza el 6,1% en 2024, regresando a niveles de 2018.
El panorama de la pobreza en Euskadi ha mostrado un preocupante aumento, con la tasa real escalando del 4% al 6,1% en 2024, lo que se traduce en alrededor de 134.493 personas afectadas. Este incremento coloca a la región en cifras que evocan las condiciones de 2018. Mientras tanto, el porcentaje de familias que reportan un bienestar casi completo ha subido al 26,2%, superando el 23,9% del año anterior. Sin embargo, alarmantemente, la proporción de hogares que gozan de un bienestar total ha disminuido del 51,4% al 45,5%.
Estos hallazgos provienen de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales 2024, presentada el pasado miércoles en San Sebastián por Nerea Melgosa, consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, y Jorge Aramendi, coordinador del Órgano Estadístico del Departamento. El estudio, que se realizó en casi 4.500 hogares y contó con la participación de más de 10.000 personas, es un barómetro esencial para comprender la realidad económica de la región.
La mencionada encuesta, que se lleva a cabo cada dos años desde 1986, tiene como objetivo central estudiar los distintos factores que acentúan la pobreza y sus efectos sobre la población de Euskadi. Aporta estadísticas que permiten analizar las complejidades del bienestar social en la comunidad.
El análisis incluye varios índices de pobreza, entre ellos, la pobreza de mantenimiento, que evalúa la capacidad de los hogares para cubrir sus necesidades básicas con sus ingresos, y la pobreza de acumulación, que considera la capacidad de ahorro y acumulación de bienes. Estos factores son cruciales para entender la pobreza real.
En el año 2024, se registró un aumento notable en el índice de precios al consumo (IPC), que subió un 3,6% interanual, continuando una tendencia que comenzó en 2023 con un 3,1% y en 2022 con un 5,4%. Este encarecimiento general ha impactado de manera significativa en bienes esenciales como la alimentación, la vivienda y los combustibles.
Además, el crecimiento de la población en Euskadi se ha visto impulsado por un notable aumento en la llegada de personas inmigrantes. Según datos de Eustat, entre 2023 y 2024, se registraron 117.545 nuevas personas inmigrantes en el País Vasco. Sin embargo, la falta de acceso a vivienda y oportunidades laborales ha llevado a una mayor vulnerabilidad para muchos de estos nuevos habitantes.
Los resultados de la encuesta indican que, en cuanto a la capacidad de los hogares para mantener ingresos, la tasa de pobreza ha experimentado una ligera caída del 7,3% al 7,2%, afectando a unas 157.948 personas. Melgosa destacó que, aunque la situación es compleja, hay indicios de que la sociedad vasca está desarrollando redes de apoyo y resiliencia.
Por otro lado, el coeficiente de desigualdad de Gini ha mostrado una leve mejoría, descendiendo del 26,9% al 25,9%. Aunque el número de personas en situación de pobreza ha aumentado, la reducción en este índice sugiere que la desigualdad en la distribución de la riqueza está disminuyendo.
No obstante, algunos indicadores de privación han empeorado, con un aumento en el porcentaje de familias que no pueden permitirse unas vacaciones, que pasó del 13,9% al 18,8%. Asimismo, el número de hogares sin un automóvil moderno ha incrementado del 58,1% al 64,4%. Estos datos reflejan la tensión económica que enfrentan numerosos hogares.
En términos de condiciones de vivienda, las estadísticas son algo alentadoras, ya que la proporción de familias con problemas de humedad ha disminuido del 12,4% al 9,8%, y los hogares expuestos a ruidos y contaminación han bajado del 8% al 7,4%.
Ante esta situación, Melgosa presentó un conjunto de iniciativas gubernamentales dirigidas a combatir la pobreza y las desigualdades, incluyendo programas como los Bonos de Alimentación para familias vulnerables y el Bono Social Térmico, que benefició a más de 62.000 familias en 2025.
Otras medidas mencionadas incluyen el reciente Decreto para familias monoparentales y la Estrategia de Garantía Infantil de Euskadi 2030, que introduce ayudas económicas para la crianza de un niño o niña. Adicionalmente, se ha implementado la Renta de Garantía de Ingresos y diversos programas de apoyo que benefician a miles de niños y adolescentes en la región.