Las AMPAs alertan: 35 grados en clase, la nueva normalidad que pone en riesgo a los niños
Los centros educativos de Bilbao están convirtiéndose en hornos a pleno sol. La ola de calor extremo ha provocado temperaturas que alcanzan los 35 grados en las aulas, poniendo en peligro la salud de los más pequeños.
Las AMPAs denuncian la dejadez de las instituciones, que no toman medidas para proteger a los niños. La falta de climatización y de planes de aislamiento efectivos hace que aprender sea casi imposible y que la salud esté en riesgo constante.
Esta situación ya ha tenido consecuencias graves, como menores atendidos por golpes de calor y desmayos en las escuelas. La preocupación de las familias crece: ¿qué pasará cuando el calor sea aún más intenso y prolongado?
Para los ciudadanos, esto significa que la educación y la salud de sus hijos están en peligro por la falta de inversión y planificación. La sensación de desamparo crece ante una problemática que se repite cada verano sin solución real.
La solución pasa por la acción inmediata: medidas concretas para climatizar los centros, mejorar los patios y reducir el impacto del calor. Los afectados deben exigir a las instituciones que cumplan con su responsabilidad y protejan a los menores.
Si no se actúa pronto, esta crisis solo irá a peor. La comunidad debe movilizarse, presionar a los responsables y exigir cambios reales para que la escuela deje de ser un horno y pase a ser un espacio seguro y apto para aprender.