Numerosos peregrinos participan en la romería de Begoña en Bilbao bajo un intenso calor de casi 40 grados.
Este 15 de agosto, Bilbao ha celebrado la festividad de la Asunción de la Virgen en un día que no solo conmemora un importante momento religioso, sino que también marca el 30 aniversario del aurresku en la plaza Juan XXIII. La celebración ha tenido lugar en un contexto de calor extremo, con temperaturas que rozaban los 40 grados centígrados.
La plaza, situada detrás de la Basílica de Begoña, se ha llenado de fieles y visitantes que se han unido a la ceremonia. La misa principal, oficiada por el obispo de Bilbao, Joseba Segura, ha contado con la presencia del alcalde Juan Mari Aburto y varios representantes del equipo de Gobierno, así como de la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui. La jornada ha atraído a personas de diversas partes del territorio vasco, incluidos un grupo de Boy Scouts procedentes de Portugal, que han venido a presenciar la misa.
Una de las scouts compartió su experiencia, destacando que han estado disfrutando de actividades de verano en España desde el 9 de agosto y decidieron acudir a la eucaristía al enterarse de su belleza. Durante la misa, el obispo Segura abordó el delicado tema de la natalidad, afirmando que la presión sociocultural por una libertad sin límites está inhibiendo la decisión de las personas de tener hijos, y reiteró que, a pesar de ello, “el mal no tiene la última palabra”.
A lo largo del acto, surgió una emergencia médica cuando un asistente se sintió mal y tuvo que recibir atención por parte de los servicios sanitarios presentes.
La celebración continuó con una brillante actuación del grupo de danza Beti Jai Alai, que ejecutó la tradicional ezpatadantza en el altar, acompañados por el himno 'Begoñako Andra Mari', interpretado por los talentosos txistularis.
Terminado el servicio religioso, la plaza Juan XXIII vivió una explosión de alegría con el aurresku, donde cientos se reunieron para disfrutar de este baile tradicional. El alcalde, en un gesto simbólico, pidió a los bailarines que le otorgaran el 'permiso' para sumarse a la danza, a lo que les respondieron con su forma habitual mientras él se ofreció a ser el primero en bailar, agradeciendo sinceramente al grupo de folclore por sus tres décadas de dedicación a esta tradición.
A pesar de las inclemencias del tiempo, el grupo Beti Jai Alai anunció que el programa de actividades se había reducido debido al intenso calor, con un registro de hasta 38,8 grados durante el evento.
En los días previos a la celebración, la calle Virgen de Begoña se convirtió en un centro de actividad con una feria que reunió a varios comerciantes que ofrecieron delicias locales como rosquillas, pastel vasco y talos, así como souvenires que reflejan la esencia de las fiestas de Bilbao. Un vendedor expresó su satisfacción, afirmando que esta ha sido la feria más exitosa en lo que va de mes.
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