Pensionistas vascos saldrán a la calle el lunes para exigir pensiones dignas y denunciar la guerra en Palestina
¿Sabías que el próximo lunes, día de Aste Nagusia en Bilbao, los pensionistas van a volver a la calle? Lo harán para pedir mejores pensiones y para denunciar el horror que sufre Palestina con el apoyo de su movilización.
El Movimiento de Pensionistas de Bizkaia ha convocado una manifestación en la que exigirán pensiones justas, que no pierdan poder adquisitivo, y que el gobierno escuche sus demandas. La movilización partirá a las 12 del mediodía desde la plaza Elíptica y llegará hasta el Ayuntamiento, con una pancarta que dice: "En las fiestas también, pensionistas en la calle". La idea es que, en medio de las celebraciones, también se hable de los problemas reales que enfrentan muchas familias mayores.
Pero no solo se trata de pensiones. Los pensionistas también denunciarán la grave situación en Palestina, donde el ejército israelí está cometiendo lo que algunos llaman un genocidio. La protesta busca que la ciudadanía no olvide que, aunque haya fiestas, los conflictos y las injusticias siguen ahí y afectan a todos, especialmente a quienes tienen menos recursos.
Para las personas que viven de una pensión, esto significa que sus dificultades siguen sin resolverse. La inflación ha subido un 3,6%, pero las pensiones solo un 2,7%. Eso implica que cada año pierden casi 170 euros en poder de compra. En sus vidas diarias, esto se traduce en menos dinero para comprar medicinas, hacer la compra o pagar servicios básicos, afectando directamente su bienestar y calidad de vida.
¿Qué debería hacer la ciudadanía? Participar en la manifestación, aunque sea en medio de las fiestas, y apoyar a quienes luchan por una vida digna. También, presionar a los políticos para que aprueben medidas que mejoren las pensiones y defiendan la sanidad pública y los servicios sociales. La unión y la presencia en la calle son claves para que sus voces sean escuchadas.
Ahora, la pregunta es qué pasará después. Es fundamental que los afectados continúen movilizándose y exigiendo cambios. La participación activa puede forzar a las autoridades a actuar y a implementar las reformas necesarias. Solo así, los pensionistas y todos los ciudadanos podemos aspirar a una sociedad más justa, donde los derechos básicos no se queden en promesas, sino en hechos concretos.