24h País Vasco.

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"Ternera rechaza el término terrorismo para referirse a ETA y señala responsabilidad del Estado en atentados contra niños"

El exdirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea, conocido como 'Josu Ternera', ha concedido una entrevista-documental en la que se desvincula de las masacres por las que puede ser condenado en España. En la entrevista, lamenta las víctimas por los "errores" de la banda y las "trampas del Gobierno". Sin embargo, culpa al Estado de que hubiera asesinatos de niños debido a su supuesta falta de diligencia para evitar esos crímenes.

Según Urrutikoetxea, los atentados de ETA no eran considerados terrorismo y afirma que sería monstruoso que dijera que su vida no ha tenido sentido. Además, se refiere al atentado de Hipercor, en el que lamenta las víctimas de "clases populares" y "críos", y habla de un "error de cálculo" al "caer en la trampa del Gobierno". No obstante, rechaza las acusaciones de cinismo y niega su implicación en las masacres de los años 80, como el atentado de la casa-cuartel de Zaragoza.

El exdirigente de ETA reconoce su participación en dos atentados, el asesinato del alcalde de Galdakao en 1976 y el del presidente franquista Carrero Blanco en 1973, aunque limita su implicación a un apoyo logístico. También destaca su papel en las conversaciones con Jesús Eguiguren y en el comunicado del fin de ETA.

En la entrevista, Urrutikoetxea muestra su desacuerdo con los atentados más sangrientos de los años 80 y asegura que la violencia armada nunca fue un objetivo en sí mismo. Según él, ETA buscaba llevar al Gobierno a una mesa de diálogo y resolver el conflicto por la vía negociada.

El exdirigente de ETA también se refiere al secuestro de Ortega Lara y al asesinato de Miguel Ángel Blanco, a los que califica como errores políticos y humanos. Reconoce que el impuesto revolucionario era necesario para el funcionamiento del movimiento independentista y critica la falta de empatía de ambos lados durante el conflicto.

Finalmente, Urrutikoetxea desacredita la labor policial y judicial en el fin de ETA, al considerarlo parte de "la batalla del relato". Sin embargo, reconoce que se pudo haber hecho más para detener la espiral de violencia y muestra su neutralidad respecto al comunicado del fin de ETA, considerándolo un paso necesario.