15 años sin ETA: ¿Qué hemos aprendido y qué nos queda por hacer?
Hace 15 años ETA anunció su fin, pero la paz requiere esfuerzo diario. Descubre qué podemos hacer los ciudadanos para fortalecerla.
Hace 15 años, ETA anunció el fin de su actividad armada y cambió nuestro día a día para siempre.
Este aniversario nos invita a reflexionar sobre lo que significó ese capítulo oscuro y qué pasos necesitamos dar para que nunca vuelva a repetirse. La historia nos deja lecciones claras: la violencia nunca trae soluciones duraderas, solo más sufrimiento.
La convivencia y la paz no se logran solo con palabras, sino con acciones concretas: recordar a las víctimas, condenar la violencia y apoyar a quienes todavía llevan las heridas abiertas. La sociedad debe estar atenta y comprometida con mantener viva la memoria y los valores democráticos.
Para los ciudadanos, esto significa seguir siendo vigilantes y exigir que las instituciones no olviden ni minimicen el dolor causado. Es tarea de todos promover un ambiente donde la violencia no tenga cabida y la unión prevalezca sobre la división.
Lo que puede pasar ahora es que algunos intenten minimizar el daño o justificar hechos del pasado. Los afectados deben seguir alzando su voz y exigiendo justicia y reconocimiento. Solo así podremos avanzar hacia una comunidad más fuerte y unida.
El camino está claro: memoria, justicia y convivencia. Es la responsabilidad de cada uno de nosotros hacer que esa promesa se cumpla, para que las próximas generaciones vivan en paz y sin miedo.