El futuro de Euskadi en juego: solo el 10% del autogobierno está garantizado
El autogobierno vasco está en riesgo por fuerzas políticas que quieren acabar con nuestra identidad. La participación ciudadana es clave para defenderlo.
El Lehendakari advierte: nuestro autogobierno está en riesgo y las opciones de Vox podrían acabar con nuestra identidad. La historia nos muestra que no podemos confiar en promesas vacías y que la defensa de nuestro autogobierno es más urgente que nunca.
Desde hace 47 años, Euskadi ha luchado por mantener su autonomía, con grandes avances y también obstáculos. El problema es que, en la práctica, muchas de esas conquistas todavía no están completas, y fuerzas políticas en Madrid quieren acabar con ellas. La interferencia y los recortes en competencias autonómicas amenazan nuestro modo de vida y nuestra forma de decidir.
Para los ciudadanos, esto significa que nuestra forma de gestionar asuntos fundamentales —como la Seguridad Social, puertos o políticas sociales— podría verse seriamente afectada si no defendemos nuestro autogobierno. La pérdida de esas capacidades sería un golpe duro a nuestra prosperidad y bienestar. La historia nos enseña que la autonomía no se da por sentado; hay que cuidarla y defenderla cada día.
Si queremos seguir avanzando y proteger lo que tanto nos costó conseguir, debemos estar atentos y actuar. Participar en las próximas elecciones, exigir que se respeten nuestros derechos y valorar la importancia de nuestro autogobierno es clave. La unidad y el compromiso colectivo marcarán la diferencia en el futuro de Euskadi.
Para los ciudadanos, esto es una llamada a la responsabilidad: defender lo nuestro no solo es un acto de orgullo, sino la garantía de tener un futuro con decisiones propias y derechos garantizados. La historia reciente muestra que la autogestión requiere esfuerzo y compromiso, y ahora más que nunca, debemos mantenernos firmes.
Lo que pase en las próximas semanas puede definir el rumbo de Euskadi. La ciudadanía debe informarse, participar y exigir que las instituciones protejan nuestro autogobierno. Solo así lograremos que nuestras voces sean escuchadas y que nuestro futuro sea propio, sin depender de quienes niegan nuestra identidad.