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País Vasco 26 de Marzo de 2026 · 09:15h 4 min de lectura

Este jueves, 6,800 ertzainas votarán para elegir a sus representantes sindicales, en medio de la presión por expandir la plantilla.

Este jueves, en Bilbao, tendrá lugar una jornada electoral que reúne a aproximadamente 6.800 agentes de la Ertzaintza, quienes decidirán quiénes serán sus 60 representantes sindicales (17 de Álava, 23 de Bizkaia y 20 de Gipuzkoa). La principal demanda que se escuchará en estas elecciones es el aumento de la plantilla y una mejora en los recursos disponibles para los agentes, en un escenario donde la percepción de inseguridad entre la ciudadanía ha crecido. La votación, que se llevará a cabo entre las 10:00 y 18:00, también ha visto una participación del 70% de los ertzainas a través de votación telemática, según fuentes sindicales.

Los miembros de la policía autonómica vasca renovarán sus representantes en un contexto más pacífico, ya que el reciente acuerdo firmado entre sindicatos como ErNE, Esan y Sipe con el Departamento de Seguridad, que ha estado en el aire por más de una década, ha marcado un cambio significativo. Este Acuerdo Regulador ha sido denominado “histórico” por algunos de los sindicatos involucrados, aunque Euspel decidió no unirse a la firma.

Este año, emerge una nueva opción en las elecciones: Ekos, un sindicato que agrupa a críticos de Sipe y antiguos miembros de CCOO, así como a nuevos agentes, buscando movilizar su influencia en el seno de los ertzainas. ErNE, que ha dominado el panorama sindical durante las últimas dos décadas, busca reafirmar su posición. Su secretario general, Sergio Gómez de Segura, fue reelegido recientemente, y la organización se presenta con el objetivo de convertirse en un verdadero contrapoder frente a las administraciones, destacando su compromiso por la coherencia y los resultados.

Entre las principales demandas de ErNE se encuentran la reclasificación de escalas, la ampliación de la plantilla, la mejora en la formación y el acceso a materiales coercitivos como el táser. Además, enfatizan la defensa del derecho a huelga, considerándolo fundamental para una Policía democrática. Su enfoque es claro: luchar desde una posición independiente y centrada en las necesidades reales de los agentes, para asegurar sus derechos laborales sin depender de ataduras externas.

Por su parte, Esan, que busca superar a ErNE en representación, plantea como objetivos alcanzar una plantilla de 8.000 ertzainas, recuperar el proceso de traslados y reconocer todas las especialidades dentro del cuerpo. Defienden un modelo sindical que opte por la seriedad y eficacia, poniendo énfasis en la negociación y activismo cuando sea necesario, aludiendo a la importancia de la presión para conseguir avances.

Euspel, en un enfoque más ambicioso, apuesta por elevar la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) a 9.000 agentes, alegando un déficit actual de más de mil efectivos, en un entorno donde las responsabilidades y cargas laborales no dejan de crecer. Exigen una planificación realista que permita recuperar los efectivos necesarios sin demoras innecesarias, y prevén un cambio significativo en la representación sindical en estos comicios, apoyándose en el movimiento asindical 'Ertzainas en lucha'.

En contraste, Euspel ha criticado el acuerdo de condiciones laborales vigente, considerándolo inadecuado y discriminatorio frente a otros cuerpos policiales, y aboga por la equiparación salarial con Osakidetza. También cuestionan el modelo actual de carrera profesional, alargándolo a la necesidad de un sistema que no penalice a los agentes por la baja médica.

Desde Sipe, advierten sobre la necesidad de una mejora real de las condiciones laborales, pidiendo una revisión de la jornada laboral, medidas de conciliación familiar y un desarrollo de carrera profesional basado en criterios justos y objetivos. También insisten en una revisión de la segunda actividad para evitar desigualdades, así como un refuerzo considerable de la plantilla y recursos para la seguridad de ambos: la ciudadanía y los propios agentes.

ELA, otro de los sindicatos en disputa, ha manifestado su preocupación por el deterioro de las condiciones de vida y trabajo de los ertzainas, responsabilizando al Gobierno Vasco y también a ciertos sindicatos corporativos. Hacen un llamado a optar entre un modelo colaborativo o uno que persiga una Ertzaintza más justa y bien equipada.

Finalmente, el nuevo sindicato EKOS, que se presenta como una alternativa sin liberados y con un enfoque participativo, busca establecerse en el panorama sindical, enfatizando la importancia de que los afiliados tengan voz en las decisiones y luchas del sindicato.

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