Un ictus no se cura en el hospital: 24 pacientes de Gorliz entrenan para no recaer
Osakidetza y Getxo Kirolak lanzan en Gorliz un piloto de ejercicio para 24 pacientes con ictus. Así se previenen recaídas y se gana autonomía.
Cada año, Osakidetza atiende a miles de personas por ictus en Euskadi. En 2025 fueron cerca de 6.900. Y muchas de ellas, al terminar la rehabilitación, dejan de moverse. Ahora el Hospital Gorliz quiere cambiar eso.
Gorliz y Getxo Kirolak han firmado un convenio para un programa piloto de ejercicio físico supervisado. Irá dirigido a 24 pacientes que ya han terminado su rehabilitación principal. Durante 12 semanas harán sesiones en las instalaciones deportivas de Gobela, en Getxo.
¿Qué significa esto en la práctica? Que el alta del hospital no debería ser el final del camino. Un ictus deja secuelas en muchas personas: problemas de movimiento, de equilibrio o de fuerza. Cuando la gente deja de hacer ejercicio, esas secuelas pueden ir a más y aparecen nuevos problemas de salud.
Para una persona mayor que ha vuelto a casa tras un ictus, esto puede marcar la diferencia entre seguir valiéndose por sí misma o depender cada vez más de otros. Para una familia, supone menos angustia y más tranquilidad. Y para quien vive solo, un espacio de grupo donde encontrar gente con la que compartir la experiencia.
Hay que decirlo claro: es un programa piloto, de 24 plazas. Es una buena noticia, pero la pregunta de fondo es si este tipo de apoyo llegará a más personas o se quedará en una prueba limitada. Y eso dependerá de los resultados y de si hay recursos para ampliarlo.
Si has sufrido un ictus, o tienes a alguien cercano en esa situación, lo más útil es hablarlo con el servicio de Medicina Física y Rehabilitación. Ellos son quienes valoran si una persona puede participar de forma segura en actividades de grupo y qué tipo de ejercicio le conviene. No te quedes en casa esperando a sentirte del todo bien: moverse con supervisión es parte de la recuperación.